20 de marzo de 2017

Origen de la Cosmética y los Rituales de Belleza



Desde que me he planteado darle un rumbo más serio al blog, me siento más motivada que nunca a escribir. Quiero abrir el telón a entradas sobre piel, ingredientes y rutinas con un más que necesario e interesante repaso histórico hacia los orígenes de los rituales de belleza. Por ejemplo, ¿Sabías que están muy vinculados a la espiritualidad y la medicina?.

Si te interesa la psicología y el mundo de la belleza, seguro que te habrás parado a pensar sobre el verdadero sentido de los rituales cosméticos. Las creencias (espirituales o no) y la psicología son un punto de partida muy interesante. Ejecutar un ritual conlleva una serie de asociaciones de ideas muy implícitas, lo que nos conduce a una sensación de bienestar, consciente o no, una vez se ha realizado. Esa es una de las claves del famoso efecto placebo de muchos rituales "curativos", pero que trasladado al mundo de la estética se traduce en una evidente mejora de la autoimagen. ¿Quién no se ha sentido más bella a los pocos segundos de terminar su ritual?

Y no es que este efecto de secreción endorfínica sea algo negativo, para nada. Los rituales son importantes, diría que casi necesarios para el desarrollo del ser humano. La psicología tiene un poder inestimable que repercute directamente sobre la salud fisiológica y el proceso de envejecimiento.

Desde las civilizaciones más arcaicas han existido rituales de diferente índole, pero la constante común siempre ha sido el culto al cuerpo y el espíritu. Los rituales de belleza y la cosmetología (estudio o ciencia de la belleza) tienen su origen en la religión y la medicina, las cuáles estaban prácticamente fusionadas en la antigüedad.

El culto al cuerpo no es más que la materialización de las creencias de una persona y una sociedad, pero también es indicativo de una posición social. Es una asociación de ideas que continúa presente en la actualidad. Véase el chamanismo.

Ya en la prehistoria figuran los primeros cosméticos para ensalzar la belleza o proteger la piel del sol. En la historia ha quedado reflejada cómo los egipcios fueron los indiscutibles protagonistas y pioneros de la cosmética, pero también encontramos el culto al perfume en los sumerios o los inicios de la manicura en la china ancestral.


6700 a.C

Oriente medio fue aclamado en el mundo antiguo como una tierra de perfumes. Los elementos aromáticos son un signo de identidad en el mundo oriental a través de las fragancias, pero también de las especias.

En la antigua Mesopotamia destacó la civilización Sumeria, que desarrolló un profundo estudio de las fragancias. A día de hoy se conservan tablillas donde aun podemos consultar las fórmulas magistrales de sus perfumes y ungüentos.


Gracias a los restos arqueológicos de los que hoy disponemos, se tiene en conocimiento que la reina Schubab de Sumer, cuya vida se ubica en el 3.500 a.c., practicaba el uso de cosméticos. En su tumba se hallaron algunos utensilios de belleza, entre los que figuraba un labial. En el Cementerio Real de Ur se halló una concha usada a modo de recipiente, que contenía pigmentos para los ojos.

En los himnos y epopeyas de la literatura sumeria, en especial la de Gilgamesh, encontramos menciones que hacen referencia al mágico mundo de la cosmética y el perfume.



4000 a.C

"...el cabello es invalorable para determinar las condiciones de la vida cotidiana, así como para informar sobre la dieta alimentaria y las enfermedades... El análisis de muchos de esos cabellos muestran también el uso de variadas formas de henna, que incluso usó Ramsés II para rejuvenecer su cabello blanco... a su vez usaban pelucas con elaborados estilos de peinado y extensiones de pelo..." Joann Fletcher, egiptóloga británica y especialista en análisis capilar.

En el antiguo Egipto había un auténtico culto al perfume, utilizándose aceites esenciales y ungüentos aromáticos con fines medicinales. Los propios templos se impregnaban literalmente con fragancias intensas. La higiene personal y el uso de cosméticos tenían un protagonismo pleno en la sociedad egipcia, que asociaban el ritual de belleza como un auténtico proceso de purificación espiritual.


Gran parte de los ingredientes que hoy día continuamos usando, tienen su origen en la era de los faraones. Ejemplo de ello son el aceite de almendra, sésamo u oliva; o los extractos de camomila, mirra, lavanda, pimienta, romero, rosa o aloe vera. A partir de estos ingredientes desarrollaban perfumes y cosméticos de forma artesanal, que han hecho correr ríos de mitos y leyendas hasta la era moderna. Diversos aceites se utilizaban para fortalecer el cabello, como el de almendras, romero, o aceite de castor.

La depilación facial y corporal tuvo también gran protagonismo entre las clases más elevadas, ya que los egipcios consideraban el vello como un rasgo impuro que nos acercaba a los animales. Para ello usaban diferentes técnicas, pero sobre todo el simple rasurado. También cobró importancia el uso de desodorantes y ungüentos para proteger los ojos del viento.


Posteriormente apareció un gran desarrollo en la cosmética decorativa, confeccionando los primeros productos de maquillaje formulados a base de minerales; como el cobre o la malaquita, algunos pigmentos extraídos de animales (de la cochinilla para los labiales), así como los esmaltes primigenios. El maquillaje ganó una dimensión mística que acercaba al hombre hacia los dioses.

También estudiaron las primeras técnicas de maquillaje, como es la enfatización de la cuenca o los primeros delineados gracias a la invención del Köhl de ojos. En el libro de Henoc encontramos la siguiente cita: “Azazel, Jefe de los ángeles rebeldes, fue quien se encargó de transmitir al hombre el arte de pintar el contorno de ojos con antimonio”.

Todo este culto ganó gran importancia en los rituales funerarios, ya que no se concebía un homenaje al fallecido sin haberlo embalsamado adecuadamente y haberlo embellecido mediante cosméticos y prendas. Las tumbas no sólo incluían joyas y alimentos para el paso al otro mundo, sino cosméticos y litros de aceites esenciales aromáticos.


La faraona Nefertiti, que vivió en el 1370 a.C, fue el claro ejemplo de estereotipo de belleza egipcio, que concebía el cuerpo esbelto y estilizado como el modelo a seguir. Una moda a la que hemos vuelto en el mundo actual. También puso en tendencia en el ámbito del maquillaje el uso de pigmento verde en los párpados.

Pero sin lugar a dudas la figura icónica de la belleza del mundo antiguo fue la reina Cleopatra, precursora arcaica de la Femme Fatale y cuya vida se sitúa en el año 69 a.C. Fue autora del culto hacia los cosméticos a base de leche de burra y aceites corporales aromáticos para hidratar y prevenir el envejecimiento de la piel. Aun se elaboran aceites inspirados en los que supuestamente usó ella.



3000 a.C

En los reinos que conformaban la China ancestral, se inició el uso de esmaltes de uñas a base de resinas, gelatina, ceras y huevo, como signo de distinción. Fue aquí donde se inició el arte de la manicura como tal.

Según el color utilizado, se dividían las diferentes clases sociales: la dinastía con color oro y plata, el resto de la realiza con negro o rojo. Las clases bajas quedaban al margen de poder usar tonos llamativos en las uñas.


En torno al año 1500 a.C se popularizó en China y Japón el uso de polvo de arroz para matificar y aclarar la tez. También entró en tendencia rasurar las cejas, pintar los dientes de color negro u oro, así como teñir con henna el cabello y la piel.



1000 a.C

"Las mujeres libres llevaban largas cabelleras (a diferencia de las esclavas, las cuales llevaban el cabello corto), a las que les solían dedicar diversos cuidados durante diversas horas del día. También podía requerir varias horas el embellecimiento con cosméticos y perfumes. Las mujeres libres se maquillaban para diferenciarse de las esclavas; solían prestarle especial atención a sus uñas y se rasuraban el vello corporal. La higiene corporal contrastaba con la suciedad y el desorden de las ciudades." Texto: Costumbres de la Antigua Grecia.

La Antigua Grecia fue la civilización de la belleza en todos los ámbitos, siendo fuente de obsesión y devoción. El ideal de belleza femenina era unos ojos grandes y almendrados, la tez blanca y pechos pequeños.


En Sibaris, una ciudad de la Magna Grecia, los sibaritas fueron famosos por su inclinación al lujo y al ocio. Los sibaritas hacían gala y ceremonia de cualquier acto placentero, elevándolo al nivel de culto. Las clases altas se acostumbraron a dormir en colchones que rellenaban con pétalos de rosas, de ahí la expresión de ser criado en un "lecho de rosas".

Se le dio gran importancia a la higiene personal, generalizándose el uso de jabones a base de aceite de oliva y la hidratación con miel. Tanto aceites, como la miel o el jabón se combinaban con el Estrígilo, una herramienta abrasiva con la que practicaban la exfoliación corporal y que posteriormente fue sustituía por la esponja.


Se popularizó el uso de mascarillas faciales, sobre todo unos ungüentos llamados Albayalde; que se dejaba actuar durante la noche o incluso se fue dejando permanecer durante todo el día a modo de maquillaje.

El albayalde o carbonato de plomo es una sustancia altamente tóxica, ya que el plomo era absorbido por la piel. Ocasionó la pérdida del cabello en las mujeres que lo utilizaron, lo cual explica el motivo de las frentes altas y la pérdida de las cejas en la mayoría de las mujeres de la clase alta. Esta moda permaneció durante muchos siglos, aumentándose su uso y percibiendo modificaciones.

Las mujeres griegas maquillaban la piel con polvos de talco y aplicaban frutos rojos machacados como labial y coloretes. Posteriormente la elaboración de estos cosméticos se fue refinando, haciendo uso de arcillas e hierro para la confección de labiales y coloretes. También fue tendencia realzar las cejas mediante cosméticos elaborados con azafrán o incluso postizos de pelo de buey. Otra moda fue teñir el cabello con colores claros y llevar largas cabelleras.

De forma simultánea, en el Imperio Turco las mujeres de los harenes dedicaban horas enteras en maquillarse las cejas y las pestañas con el surmé, un polvo negro que elaboraban.


100 d.C

"...Cuán tedioso y aburrido es el largo tiempo dedicado por las mujeres romanas a esas interminables sesiones de arreglo de sus cabellos..." Plinio el Viejo.

En la Roma clásica, las mujeres de clase elevada tenían esclavas que se encargaban exclusivamente de su tocador y rituales de belleza, las llamadas Ornatrices. Utilizaban para maquillarse polvos elaborados con galena, plomo o bismuto y que se aplicaban con punzones o agujas curvadas.


Se popularizaron los baños en barro y los tintes para el cabello, formulados con henna y otros ingredientes con los que se buscaba especialmente el color rubio y rojizo. También se extendió el uso de pelucas de pelo natural, que en el caso del cabello rubio se obtenía de las esclavas germanas y nórdicas, y el negro de cabellos de la India.

Popea, esposa de Nerón, fue artífice de la poppeana, un cosmético para nutrir la piel. Que no era más que una pasta elaborada a base de miga de pan mojada en leche de burra, la cual se aplicaba sobre el rostro antes de acostarse. También se usaba una mezcla de arroz y harina de habas para rejuvenecer la piel.

Durante la Época Medieval y la Edad Media la belleza y el arte, al igual que la ciencia, sufren un gran retroceso y un clima de opresión social. Lo que ocasiona la abolición del culto al cuerpo, tachándose como un acto de vanidad y pecado. La medicina y el culto a la belleza de la mujer, sobre todo si esto era a manos de una mujer, comenzó a ser calificado de brujería en muchas regiones de Europa.

Es por ello que la siguiente época se bautiza como Renacimiento, haciendo alusión a que se vivió como un auténtico renacer. Por este motivo, multitud de artistas adaptan los ideales de belleza de la época grecolatina al nuevo contexto histórico del siglo XVII.



1500 d.C

Durante el Renacimiento, el auge de los cosméticos surge en Italia con los monjes de Santa María Novella, fundadores del primer laboratorio de fármacos y cosméticos. Es aquí donde tiene lugar el primer auge de la cosmética como negocio empresarial. Como consecuencia, aparece en Venecia la primera técnica de decoloración del cabello por aplicación de una solución de sosa natural, cuyo gusto fue la búsqueda del cabello cobrizo y rubio.


Las mujeres venecianas hicieron gran culto a la belleza mediante el uso de cosméticos y maquillaje. La tendencia fue nuevamente recuperar la búsqueda de la piel clara en el rostro, pero también en el escote, como claro signo de clase social alta. Se volvió a popularizar el uso del albayalde y las fragancias con notas de rosas, almizcle, sándalo, lavanda y jazmín, entre otros.


En España data un escrito anónimo del siglo XVI titulado "Manual de mujeres en el cual se contienen muchas y diversas recetas muy buenas" y que contiene numerosas recomendaciones sobre la fabricación de cosméticos.


La reina Catalina de Médici introduce en Francia el uso de cosméticos tras asistir maquillada a su matrimonio con Enrique II. Ella misma se dedicó a la fabricación de cosméticos y ungüentos. Tras esto, comienzan a nacer las primeras fábricas artesanales de cosméticos de origen francés, donde destacaron los polvos faciales formulados con arsénico.

Nace también en Francia el primer Instituto de Belleza, a manos de Catalina Galigai, amiga de Catalina de Médici. En 1573 Catalina de Sforza escribe la obra titulada "Experimentos", donde se reúnen recetas para crear cosméticos y perfumes, así como una sección sobre los defectos del cuerpo y su  sistemas de corrección.



En Inglaterra la Reina Isabel I fue famosa por su tez blanca, poniendo de moda el look "La Máscara de la juventud", que no es más que la evolución del ya antiguo Albayalde fabricado con plomo. La sociedad inglesa comenzó a usar claras de huevo para adquirir un rostro más pálido y compensar los efectos continuados del plomo. Estas y otras tantas prácticas supusieron graves problemas de salud.

Uno de los efectos del uso del Albayade, fue la pérdida de las cejas y la pérdida del nacimiento del cabello en las sienes, lo que provocaba una frente exageradamente despejada, característica de la época. Para disimular este efecto, se dibujaba el inicio del cabello así como las cejas. Para crear una ilusión de piel real, se maquillaban venas falsas sobre la piel.

El bermellón (sulfuro de mercurio) fue la opción favorita para aportar color rojizo a los labios.

1700 d.C

En tiempos de Versalles determinadas mujeres de la clase alta hacían gala de tener su propia fragancia. Son, probablemente, las primeras protagonistas para una campaña publicitaria; siendo iconos de tendencia entre las familias pudientes. María Antonieta usaba la mejorana, Madame de Pompadour usó el rosa y el violeta.


Durante la Revolución francesa en 1789 es extendió el uso de pelucas empolvadas, carmín para los labios y los polvos faciales, especialmente entre los hombres.  Posteriormente, la emperatriz Josefina de Beauharnais, esposa de Napoleón, popularizó el uso de coloretes a base de extractos de plantas.


En Japón las geishas, que inicialmente eran varones, usaban lápices elaborados a base de pétalos aplastados de cártamo para maquillarse las cejas y las comisuras de los ojos. También usaban barras de cera bintsuke, similar a la que utilizaban los luchadores de sumo para la depilación. Con esta pasta blanca aclaraban el rostro y parte de la espalda.


También se delineaban los ojos y contorneaban la nariz, por lo que se les atribuye las primeras técnicas de contouring. También se pintaban los dientes con pintura negra para celebrar la graduación de las maiko (aprendices de geishas), una vez ascendían al título de Geisha.



1800 d.C

El albayalde va perdiendo su protagonismo debido a los numerosos escándalos de muertes por intoxicación. El caso de Maggie Angeloglou fue especialmente famoso en 1877, quien tras comprar varias botellas de "Flor de Juventud" muere por envenenamiento. Se comienza a extender el uso del óxido de zinc en los polvos para el rostro, sustituyendo al uso del plomo y el cobre. Un ingrediente que continuamos usando en la actualidad.


En el siglo XIX, la reina Victoria de Inglaterra declara que "el maquillaje es impropio", iniciándose el puritanismo característico de la Época Victoriana. Se comenzó a relacionar el maquillaje con profesiones como la prostitución y el mundo del espectáculo, volviendo en cierto modo a las ideas que imperaron en la época medieval.


Siguió estando vetado hasta después de la Segunda Guerra Mundial, salvo en Oriente.


1900 d.C

Durante la Segunda Guerra Mundial se inicia la liberación de la mujer con su incorporación al mundo laboral. Comienzan a aparecer los primeros salones de belleza en las calles y se da el segundo y definitivo "boom" de la industria de la cosmética, que continúa expandiéndose a día de hoy.

Esta liberación y desarrollo se inicia entre las mujeres del mundo del espectáculo y de clase social alta, y a lo largo de este siglo se extiende hacia las clases medias, entendiéndose como una dimensión de la vida cotidiana de la mujer.

...El resto, nos es más o menos conocido.

¿Qué opinas sobre la historia de la cosmética?
¿Hay algún dato que te haya sorprendido o consideres a incluir aquí?
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16 comentarios

  1. Buenos días, Julia!!
    Estaba disfrutando verdaderamente la entrada hasta que he llegado a la parte en la que dices "Durante la Época Medieval y la Edad Media la belleza y el arte, al igual que la ciencia, sufren un retroceso y degradación". Lo que es bastante duro de digerir si se tiene en cuenta que durante alrededor del milenio que duran la Edad Media, no se nos puede olvidar, entre otras muchas cosas, las siguientes:

    -Difusión de la cultura grecolatina a través de numerosas traducciones y copias que se llevaban a cabo en los monasterios. Gracias a esta labor las conocemos hoy en día.
    -Confluyen y se desarrollan durante ese amplio periodo estilos de arte tan impactantes como el románico, el gótico, el estilo bizantino en el mundo cristiano, por no hablar del arte en el mundo islámico y más oriental.
    -Se crean las grandes universidades, con ciencias, estudios y estructuras muy parecidas a las que tenemos ahora.
    -La filosofía medieval es de una gran calidad, dando autores como San Anselmo de Canterbury, Santo Tomás de Aquino, San Isidoro de Sevilla, Avicena, Maimónides...
    -En el plano de la belleza, no hay que olvidar que siempre estuvieron activas numerosas rutas comerciales, gracias a las cuales se intercambiaban especias, perfumes, tejidos de todas partes del mundo. También el creciente interés por la alquimia, la orfebrería, el cuidado del cabello...Claro, que como siempre, no todo estaba al alcance de todos.

    Todo esto expuesto de una manera muyyyyy resumida y simplificada.

    En todo caso, y pese a que te admiro como bloguera y persona, me ha parecido una afirmación muy desacertada. Afirmación, que desgraciadamente, he escuchado más de una vez, promovida por la cultura "progre", que desea degradar y eliminar todo lo que huela a cristianismo y Edad Media. Pero esas mismas personas se olvidan de que hubo vida más allá de Europa, donde también existió su Edad Media. Y también se olvidan que lo que nos dejó el período medieval impactó en nosotros con sus obras y disciplinas, y que gracias a ello somos lo que somos hoy en día. La Edad Media no fue una época oscura, fue el amanecer del mundo, con sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo. Pero por favor, que no se destruya la Historia.

    Un abrazo.

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  2. Un post de lo más interesante y me ha llamado muchísimo la atención que ya en la antigua Grecia utilizaban la exfoliación y lo preocupadas que estaban ya por la belleza.

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  3. Como te lo curras, enhorabuena x la entrada

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  4. Me parece muy interesante la historia de los cosméticos asociados a lo que cada época considero que era hermoso. Hoy, no tener cejas o arruinarse la piel con polvos es impensado. Muchas gracias.

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  5. Muchas gracias por entregarnos esta historia de la cosmética. Horrorizan algunas de las práctica, como los polvos que dañaban la piel, y los ideales de belleza. Saludos!

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  6. Wow impresionante como afecta la cultura y nuestro entorno para dar esa concepción de belleza. Muy buen post, se nota que te informaste. Gracias por hacer un blog con muy buen contenido.

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  7. Wow impresionante como afecta la cultura y el entorno en nuestra concepción de belleza. Muy buen post, se nota que te documentas y gracias por compartirlo con nosotras tus lectoras.

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  8. Qué chulo el post! y qué currado. Enhorabuena!

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  9. Guau, estupendísima entrada! :) Me encanta aprender de esta forma, gracias!

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  10. Bonita entrada, Julia, ¡me ha encantado!:D

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  11. Hola!

    Muy interesante. Me ha impactado lo de echarse plomo en la piel durante taaaantos años. Me imagino a las señoras charlando: "Hija, dicen que esto es malo para la salud", "No hombre, si lo venden es que no es malo, esto está todo regulado". Supongo que de la misma forma dentro de muchos años se escandalizarán con lo que nos echamos hoy en día en la piel, dirán: "Qué horror, cómo podían echarse X, así caían como moscas con no sé qué enfermedad y ellos sin saberlo!"
    Besos

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  12. Genial entrada. Se echa de menos cosas así en los blogs de belleza. Enhorabuena

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  13. Entrada estupenda y perfecta.
    Un beso.

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  14. Julia me he entretenido mucho leyéndolo! Gracias por compartir esta información. Cada vez me gusta más tu blog, aportas cosas diferentes. Saludos desde Chile.

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